Brasil ocupa una posición de liderazgo en el escenario global de la minería, siendo uno de los mayores productores y exportadores de minerales del mundo. Con vastas reservas naturales y una gran diversidad de recursos, el país desempeña un papel clave en el suministro de materias primas esenciales para la industria, la energía, la tecnología y la transición hacia una economía más sostenible.
Entre los principales destaques se encuentra el mineral de hierro, del cual Brasil es uno de los mayores exportadores mundiales, abasteciendo a siderúrgicas de Asia, Europa y Medio Oriente. El país también es líder en la producción de niobio, concentrando cerca del 85% de las reservas conocidas del planeta, un mineral estratégico para la industria aeroespacial, automotriz y de alta tecnología.
Además, Brasil tiene una participación relevante en la producción de bauxita (aluminio), manganeso, oro, cobre y níquel, y viene ganando protagonismo en minerales críticos para la transición energética, como el litio y las tierras raras, utilizados en baterías, vehículos eléctricos, paneles solares y equipos electrónicos.
La fortaleza del sector minero impacta directamente en la balanza comercial brasileña, genera miles de empleos directos e indirectos, atrae inversiones extranjeras e impulsa el desarrollo de regiones enteras, especialmente en los estados de Minas Gerais, Pará y Bahía.
En el escenario internacional, ante la búsqueda de seguridad en el suministro de insumos estratégicos, Brasil gana aún más relevancia como proveedor confiable de minerales esenciales para la economía global. Al mismo tiempo, aumentan las exigencias de prácticas ambientales responsables, trazabilidad y minería sostenible, que se vuelven cada vez más centrales para la competitividad del sector.
De este modo, los minerales brasileños siguen siendo uno de los pilares de la economía nacional y un activo estratégico en el comercio mundial, con un papel decisivo en el futuro de la industria, la innovación y la transición energética global.